¡Que decir de semejante experiencia!
La espectacularidad de las imágenes que quedarán grabadas para siempre en mis retinas, es inversamente proporcional a mi limitada capacidad de transmitirlas en palabras. Y sí, llevo horas intentando traducir vivencias en palabras, y confieso que me siento un inútil.
Hace relativamente pocos años conocí el norte argentino, me refiero concretamente a Salta y Jujuy. No exagero diciendo que me enamoré desde esa primera vez. De hecho volvi 2 veces en poco tiempo para poder conocer mejor la región, sus pueblos, cultura, sabores, sonidos. Magia pura. No por nada concita la atención de visitantes de todos los rincones de la Tierra, en proporción siempre mucho más que de los propios argentinos.
Correr esta carrera me permitió conocer este rincón del país de una manera diferente, mas profunda, y fue lograr un merge perfecto entre una geografia inmensamente única, sublime, majestuosa, coloreada por la calidez y sencillez de su gente y sus costumbres, con la pasión por correr. Mágico.

Personalmente, fue una exigencia física durísima. Habiendo podido entrenar prácticamente nada en las últimas semanas, debido a una larga y dolorosa lesión en ambos tendones de aquiles (anestesiada con analgésicos a granel en los días previos –y durante- la competencia). El único objetivo era llegar, y llegué. Si le sumo que mejoré performance de etapa a etapa (finalice etapa 1 en posición 149, en la segunda trepé a 122 y la última llegué hasta el lugar 101. Sobre 246 participantes en categoria Individual) no puedo más que estar plenamente satisfecho.
Quedarán para el recuerdo tantas anécdotas de campamento con los cientos de compañeros de aventuras con los que compartimos tan gratos momentos, a la par de las vivencias de la carrera misma, que nos llevó por la ruta del mítico tren de las nubes, nos obligó a trepar los cerros de la Quebrada de Humahuaca, y nos dió el honor de ser los primeros en correr por las Salinas Grandes (a 3500 mts de altura snm), con la particularidad de estar prácticamente todas cubiertas de agua (¡helada!).

No me caben dudas que algún dia esta Carrera sera un clásico de la altura del Cruce de los Andes, espero poder volver a correrla. El orgullo de haber sido parte de la primer edición ya es mi tesoro para siempre.
No puedo dejar de recomendar que vean y se dejen llevar por este video, entenderán mejor todo lo que he intentado transmitir inutilmente con palabras. Es largo, pero vale cada segundo. Veánlo y me cuentan.
Todas las fotos que pude tomar aquí

Nunca fui un fanático tuyo.


innovación en la región. Y la verdad, nada nuevo bajo el sol.
No digo nada nuevo ni relevante si digo que Steve Jobs no ha sido uno más en este mundo de hiperdesarrollo tecnológico del que somos testigos y parte en los últimos 20 años y que duplica la apuesta de vértigo año a año.

















